Georgina: Afrontar la pérdida mientras se celebra el milagro de la maternidad

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A principios de 2020, Georgina Acevedo vivía en Queens con su marido, Bernaved, y sus dos hijos, Tony y Valerie. Originaria de México, Georgina llegó a Estados Unidos en 2003 junto a su marido. Tenían grandes sueños de formar una familia y trabajaron duro para proporcionarles comida, un hogar seguro y educación a sus hijos. Era una vida tranquila y feliz.

Pero en marzo de 2020 llegó la COVID-19. La ciudad de Nueva York se convirtió en el epicentro de la pandemia, y miles de neoyorquinos, entre ellos Bernaved, perdieron la vida. La repentina pérdida de su marido dejó a Georgina y a sus dos hijos devastados. «¿Por qué [le ha pasado esto] a mi marido, el padre de mis hijos, a quien tanto quiero y necesito?», se preguntaba Georgina con desesperación. «Estoy sola».  

Mientras la COVID-19 seguía causando estragos en la ciudad, Georgina tuvo que hacer frente a otra dificultad: perdió su trabajo como empleada de limpieza. Poco después, empezó a encontrarse mal, con mareos y dolores de cabeza. Una visita a su médico de cabecera para hacerse una prueba de COVID-19 le deparó una sorpresa. Georgina estaba esperando su tercer hijo.

«Me enviaron un milagro de amor», recordó Georgina.   

Una trabajadora social del Hospital Elmhurst derivó a Georgina al programa de visitas domiciliarias de Public Health Solutions (PHS) denominado CoMadres. A través de sus colaboraciones con organizaciones de salud comunitarias en los cinco distritos, PHS adopta un enfoque único y centrado en el usuario en materia de salud pública, poniendo en contacto a los neoyorquinos en situación de vulnerabilidad con una amplia gama de servicios y recursos capaces de atender sus necesidades individuales en los ámbitos de la salud, lo social, lo económico y lo emocional. El programa CoMadres apoya a las mujeres y a sus familias en Queens antes, durante y después del embarazo, poniéndolas en contacto con trabajadores sanitarios comunitarios (CHW) que ofrecen formación y defensa de la salud reproductiva y derivan a las usuarias a una serie de recursos comunitarios para que las madres y sus familias reciban apoyo en todos los aspectos de su vida durante el embarazo y el posparto.

«Cuando conocí a Georgina, sentía una mezcla de emociones: alegría por su embarazo y tristeza por no poder compartir esa alegría con su marido», cuenta Ana Peralta, la trabajadora comunitaria de salud de CoMadres que se puso en contacto con Georgina. 

Ana evaluó las necesidades de Georgina en todos los ámbitos de su vida y se puso manos a la obra para asegurarse de que Georgina contara con toda la ayuda que necesitaba tanto durante el embarazo como después del parto. Georgina no solo necesitaba ayuda para afrontar el embarazo sin su marido, sino que además se encontraba sometida a una enorme presión por haber perdido su trabajo y tener que mantener ella sola a su familia, que cada vez era más numerosa.

«Quería asegurarme de que se sintiera bien y hacerle saber que podía contar con mi apoyo».

Ana ayudó a Georgina a inscribirse en el SNAP (cupones de alimentos) y la puso en contacto con varios bancos de alimentos del barrio. Además, le dio su número de teléfono para que pudiera llamarla si tenía alguna duda o inquietud. «Quería asegurarme de que se sintiera estable y hacerle saber que tenía apoyo a su disposición», recuerda Ana. Durante todo el proceso de inscripción de Georgina en el programa, Ana se puso en contacto con ella con frecuencia para ver cómo estaba y ofrecerle otros servicios que pudiera necesitar. Ana también ayudó a Georgina a prepararse para la llegada del bebé con pañales y una cuna de viaje, y se ofreció a ponerla en contacto con servicios de asesoramiento para ayudarla a sobrellevar el impacto emocional de la pérdida de Bernaved.

Además de trabajar con Ana, Georgina también participó en el taller «Hola Bebe» de CoMadres, un programa virtual de tres semanas de duración que ofrece formación sanitaria y un espacio de apoyo a las mujeres embarazadas y en el posparto. A lo largo del mes de abril, Georgina se puso en contacto con otras futuras mamás a través de videollamadas para aprender información importante sobre cómo tener un embarazo saludable, el cuidado del recién nacido y el cuidado de la madre después del parto, y también para compartir historias sobre sus embarazos anteriores. En pleno apogeo del distanciamiento social, el programa le ofreció a Georgina la oportunidad de crear una nueva red de apoyo en la que apoyarse, unida por la experiencia compartida de la maternidad.

En octubre, Georgina dio a luz a una niña sana a la que llamó Natalie. «Estoy muy agradecida al programa y, sobre todo, a mi trabajadora comunitaria de salud, que me demostró que no estaba sola y me dio la confianza necesaria para pedir información y ayuda», afirmó. Georgina también ha vuelto a trabajar a tiempo completo y dice que se siente esperanzada ante el futuro que le espera.

«Me salvaron».

Aunque Georgina ya no forma parte del programa, sigue teniendo a mano el número de su trabajadora comunitaria de salud por si tiene alguna duda o inquietud en el futuro. «Tengo suerte de que me derivaran al programa y de haber formado parte de él. Me salvaron».

Las madres solteras y con bajos ingresos se han visto especialmente afectadas por la COVID-19. Además de sufrir una tasa de desempleo desproporcionada, muchas de ellas se enfrentan a la difícil tarea de impartir educación en casa a sus hijos, buscar ayuda alimentaria y mantener económicamente a sus familias. Tu apoyo nos ayuda a garantizar que madres como Georgina puedan acceder a los recursos y el apoyo esenciales para salir adelante. Haga su donación hoy mismo.