Las mujeres de color se enfrentan a riesgos para su salud reproductiva debido a las normas de los hospitales católicos y a las leyes de exención religiosa

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Nos preocupa que las mujeres embarazadas de minorías étnicas tengan más probabilidades que sus homólogas blancas de recibir una atención sanitaria reproductiva dictada por obispos en lugar de por médicos.

Un nuevo informe publicado hoy por el Proyecto «Derechos Públicos/Conciencia Privada» (PRPCP) de la Facultad de Derecho de Columbia , en colaboración con Public Health Solutions, revela que, en muchos estados, las mujeres de color tienen muchas más probabilidades que las mujeres blancas de dar a luz en hospitales católicos, lo que las expone a un mayor riesgo de que sus necesidades sanitarias se vean condicionadas por las creencias religiosas de los obispos, en lugar de por el criterio médico de los doctores.

El informe titulado«Bearing Faith: The Limits of Catholic Health Care for Women of Color» (La fe como guía: los límites de la asistencia sanitaria católica para las mujeres de color) explica que los hospitales de confesión católica están obligados a seguir unas directrices estrictas que prohíben a los médicos recetar anticonceptivos, practicar esterilizaciones, realizar determinados tratamientos para el embarazo ectópico, practicar abortos y prestar servicios de fertilidad, independientemente de los deseos de sus pacientes, de la urgencia de su estado de salud, del criterio médico del propio médico o de los estándares de atención de la profesión médica.

El informe se publica en un momento en el que la Casa Blanca ha anunciado la creación de la División de Conciencia y Libertad Religiosa, dependiente del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Esta división se encargará de hacer cumplir las leyes de exención religiosa que se están adoptando tanto a nivel estatal como federal y que permiten a los profesionales sanitarios invocar sus creencias religiosas para negarse a prestar servicios de salud reproductiva. Los médicos, el personal de enfermería y los hospitales pueden basar el tratamiento en consideraciones teológicas, en lugar de en la salud y la situación del paciente. Según el Centro Nacional de Derecho de la Mujer, algunos hospitales han llegado incluso a rechazar a mujeres cuyos abortos espontáneos se habían convertido en una amenaza para su vida.

El objetivo principal de la misión y la labor de Public Health Solutions es subsanar las desigualdades generadas por las disparidades sanitarias a las que se enfrentan los neoyorquinos más vulnerables. Las mujeres de color se enfrentan a obstáculos extraordinarios para acceder a una atención sanitaria adecuada, entre los que se incluyen menores índices de cobertura sanitaria y mayores índices de complicaciones durante el embarazo.

Las mujeres de color merecen servicios de salud reproductiva y apoyo de la mejor calidad. Las leyes de exención religiosa suponen un paso en la dirección equivocada para la sanidad de nuestro país.

Nos comprometemos a exigir responsabilidades a nuestro Gobierno por las consecuencias de las leyes que ponen en peligro la vida de las mujeres y las familias.