Por fin ha concluido una larga semana de espera hasta que se han contabilizado todos los votos de las elecciones presidenciales, y el vicepresidente Joe Biden y la senadora Kamala Harris han sido elegidos presidente y vicepresidenta de los Estados Unidos. Se trata de una victoria para la salud pública en la ciudad de Nueva York y en todo el país. También es un momento para reflexionar sobre todo el trabajo que queda por hacer.
Al rechazar al presidente Trump, los estadounidenses han elegido un nuevo camino para la salud de sus familias y sus vecinos. La administración Trump pasó cuatro años impulsando políticas que empeoraron la salud y aumentaron el riesgo de grupos vulnerables como aquellos a los que atendemos, y agravó las desigualdades en materia de salud contra las que llevamos décadas luchando. Ahora será responsabilidad urgente de la administración Biden revertir restricciones como la norma de carga pública y ampliar programas como el SNAP. Con una red de seguridad social más amplia y sólida, podremos ampliar nuestro alcance para ayudar a aún más neoyorquinos.
Este resultado se produce en medio de un año sin precedentes y lleno de retos para nuestra ciudad y nuestro país. Ante los cambios radicales y la incertidumbre, nuestro personal ha dado siempre un paso al frente para ayudar a nuestras comunidades a superar este momento de crisis. Aunque tenemos motivos para tener esperanza en el liderazgo del presidente electo Biden frente a la COVID-19 —incluida la implementación de su plan para controlar el virus y proporcionar el alivio tan necesario a quienes siguen pasando apuros—, las repercusiones económicas y sanitarias de la pandemia del coronavirus siguen afectando a nuestra organización y a nuestras comunidades cada día. Seguimos trabajando sin descanso para que los neoyorquinos se recuperen en estos tiempos difíciles. Nuestra labor no se detiene aquí.